Reseña Lazos de Sangre por Alfonso Bolaños
- mariacesponlorenzo

- 15 oct 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 23 oct 2025

Lazos de sangre es una novela desgarradora y sensible. Y si ya cuesta reseñar sin desvelar más de lo necesario, espero que en esta ocasión pueda hacerlo sin que parezcan simples impresiones personales, pero prefiero volcarme en la interpretación esta vez; en la valoración en el buen sentido de descubrir el valor, que en tramas y personajes y la historia, las historias, porque sería demasiado espóiler, y eso no lo voy a hacer. No es que me parezca, es que es visceral y a un tiempo tierna, violenta y frágil. El horror sin aspavientos junto con lo precioso sin exaltaciones. Y todo vibrante de emotividad en una narración con descripciones y diálogos, y voces internas, y lecturas, y puntos de vista diferentes, que dan forma a un todo con distintas caras.
Su argumento parte de la necesidad de conocer el verdadero origen de una protagonista y narradora, a su familia biológica, a su cultura “biológica”. Es, claro, un viaje, literal y simbólico. Todo es contraste desde el principio. Sus localizaciones fundamentales son Barcelona y Goa (India), pero también textos que la protagonista, Asha, va leyendo. Todo se desvela tal y como es. Todo es contraste. Por ejemplo, sí, contraste entre culturas, oriental y occidental, pero contrastes dentro de cada una: luces y sombras de la occidental, luces y sombras de la oriental. Incluido el contraste catolicismo-hinduismo. Y, claro que sí, contrastes yang-yin, contrastes masculinos y femeninos, pero no solo entre ellos, sino dentro de cada uno: luces y sombras en lo femenino, luces y sombras en lo masculino. No hay más que ver las intenciones, las expresiones, las acciones de las figuras maternas, cómo contrastan; no hay más que ver la protección y la brutalidad de unos hombres y de otros. Y todo se cuenta. Y la protagonista es consciente, no se polariza. Ve e interpreta las cosas como son, incluidas sus repercusiones emocionales y espirituales, no los meros hechos.
Por eso decía lo de visceral y sensible. Empieza fuerte y sigue fuerte, y no solo en los acontecimientos, y muchos, muchos lo son. Pero otros muchos son amor y ternura. Y en las reacciones también. Es la forma de narrar, el lenguaje, de unos y otros, hay muchas voces. Es una novela que, con tener tantos detalles (olores y sabores, ¡ese té!, lugares concretos, rutas, costumbres, …), es esencial. Va a la esencia, te traslada hasta allí de la mano de la búsqueda de Asha. Es una novela humana en todo su sentido. Frustraciones. Egoísmos. Brutalidad, que existe en nuestro mundo. Pero reconciliaciones, con uno mismo, con otros, dolorosas, la paz. Es la forma de narrar y de exponer los diálogos. Cómo notas, porque es, un lenguaje frío y directo al mismo tiempo expresión de resonancias.
Ese es el motivo de que me diera la impresión de que la novela empezaba a empujones, cuando en realidad eran impulsos, cuando en realidad era un fluir. Empujones rápidos. Lo inesperado. Y fingimientos que no pueden sostenerse de por vida. Así empieza. Entonces el impulso, el viaje exterior y el interior. Crudas realidades también y contrastes, ya lo he dicho, que a veces son demasiado potentes. Pero igual también frases de profundas metáforas que se vierten en eco para Asha desde un amor que trasciende. ¿Qué mejor motivo para buscar esas raíces? Los desgarros, desgarros del cuerpo y del alma.
Alfonso Bolaños
Visita su maravilloso blog:















Comentarios