Reseña Piel de Cordero por Alfonso Bolaños
- mariacesponlorenzo

- 15 oct 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 24 oct 2025

Este es un thriller con todas las letras. Y es que, si ves y sientes cuando lees, como si estuvieras ahí, en esa Barcelona que da para tanto; si las palabras te meten con tanta naturalidad en los escenarios, con el mismo efecto que las buenas películas y series, y las buenas novelas; escuchas los ruidos, los susurros y los silencios; sientes el frío igual del ambiente que el de una navaja…, si las palabras te hacen entrar en las mentes que crees entender sin atisbar las sorpresas que te esperan en ellas; y diferencias el olor de un sótano del de un hospital mientras pasas tus ojos por unas páginas que te bebes; si no te das cuenta de que tal vez las cosas no son como parecen, y no sabes decidir quién es el protagonista, si es que lo hay; y es imposible imaginarte el final; dime tú si esto no es un thriller con todas las letras.
Tiene todos los ingredientes necesarios, pero ¡espera!, ¡que tiene más! No hablo del estilo personal de María Cespón al escribirlo, no ahora, que sería un ingrediente nuevo muy sabroso, te relames. Me refiero a que es complicado ser original en un género con tantas obras ya a sus espaldas. Y Piel de cordero lo es. Y estoy hablando en este momento de la trama. Y no me la juego al declararlo: me expongo tranquilo a los apasionados del misterio y la sordidez, los crímenes y los juegos de espejos. Pídeme cuentas luego, a ver si ando errado. Los simples aficionados se notan, y puedes valorar su entusiasmo, pero inevitablemente suelen caer en lugares comunes, elementos muy vistos que se hacen evidentes y la novela, entonces, se diluye. Eso está muy lejos de Piel de cordero, con una historia, una trama, muy bien hilada de inicio y muy bien deshilada hasta el desenlace. Verdaderamente se disfruta.
A ver, para empezar, el tono narrativo mantiene la tensión y la distensión a la vez; es curioso esto, lees relajado y tenso a un tiempo, y nunca pierde ese tono. Y María combina muchos elementos que trenza con auténtica maestría, se nota que sabe a dónde quiere ir llevándote y también la forma de hacerlo en cada momento. Combina, combina mucho, y se agradece. Los narradores son personajes, no uno, varios, y se van dando el relevo para contar lo que sucede, te pone en tantos puntos de vista… Al principio crees que va a ir en zigzag, en los primeros capítulos, pero no… Muy centrada en la trama, al darte diferentes visiones en la narración, tú vas y vienes hasta que se desvela la verdad. No te fíes. No te creas que sabes cómo va a acabar, aunque sospeches…
Como digo, muy centrada en la trama, eso no le impide añadir otros elementos mientras se desenvuelve la capa de misterio y se suceden crímenes e investigaciones, y de forma natural en el relato. Relaciones, por ejemplo. Antiguas y nuevas. Siempre misterio. Hay muchos diálogos y, realmente son de película y a la vez de aquí, barceloneses, muy bien ubicados, todo auténtico. Chispas en el lenguaje y no disuenan, al revés: no producen extrañeza, al igual que las metáforas, están muy bien traídas y fluyen con mucha naturalidad, le dan esa naturalidad, y doy solo botones de muestra porque esto lo tienes que disfrutar tú, y parte de ese disfrute es encontrártelos tú, pero expresiones como “santuario de locura”, alguien “con cara de psiquiatra”, “cigarritos medicinales”, o que el más allá esté más lejos que el Caribe definen lenguajes irónicos, directos, personales, con confianza entre personajes, particularidades de cada uno…
Es que estos personajes, de profesiones y caracteres muy distintos, tienen un pasado, una forma peculiar de hacer las cosas, de razonarlas; unas complicidades, unos tics propios de cada uno, … Lo cotidiano aparece entre lo extraordinario: la forma de ser, los trajines laborales, … Engarzado con gracia y maestría. ¡Te sonríes de vez en cuando! Y te trae al vivo cuestiones muy turbias o muy sórdidas en otras ocasiones. Pero, sobre todo, sientes miedo por momentos, te sobrecoges, te sorprendes. Te acerca y te aleja de unos y otros como si pudiera usar un zoom contigo, es multifocal, y eso, para una novela de misterio, es una genialidad. Así es Piel de cordero.
Alfonso Bolaños
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